
La producción de sal en geomembranas es un proceso moderno que permite obtener un producto más limpio, homogéneo y controlado, utilizando la evaporación natural del agua y tecnología especializada. Este método ha ganado relevancia frente a las salinas tradicionales por su mayor eficiencia, calidad y sostenibilidad.
El proceso inicia con la captación de agua de mar o salmuera natural, la cual es transportada hacia las áreas de producción. Antes de su uso, se controla su concentración y calidad para asegurar que sea adecuada para el proceso de evaporación y cristalización.
La salmuera se deposita en piscinas especialmente diseñadas y revestidas con geomembranas de alta resistencia. Estas geomembranas evitan el contacto directo con el suelo, previenen filtraciones y reducen la contaminación, lo que permite obtener una sal más pura y de mejor apariencia.
Una vez en las piscinas, la salmuera se expone al sol y al viento, provocando la evaporación progresiva del agua. A medida que el nivel de agua disminuye, la concentración de sal aumenta de forma natural y controlada, optimizando el rendimiento del proceso.
Cuando la salmuera alcanza el punto de saturación, se inicia la cristalización. Los cristales de sal se forman sobre la superficie de la geomembrana, logrando una estructura más uniforme y reduciendo la presencia de impurezas.
Finalmente, la sal es cosechada de manera manual o mecánica, secada y clasificada según su granulometría. Gracias al uso de geomembranas, el producto final presenta mayor blancura, mejor calidad y está listo para su uso en aplicaciones industriales, camaroneras o procesos posteriores de refinado.